jueves, 17 de febrero de 2011

Práctica II: Mirar a la deriva y encontrar situaciones.


 
Me levanto un sábado, a las 9 de la mañana, me pongo los zapatos y me dirijo al armario de los instrumentos.
Cojo mi trompeta de estudio, que, en esta ocasión, es la que me hace salir a la calle; ya que tengo clase de trompeta y más tarde una serie de ensayos. 
Abro la puerta de mi casa, bajo las escaleras y salgo a la calle.
Izquierda.
La reja de la tienda de zapatos de al lado de mi casa está cerrada.
Pasa un coche blanco por mi lado.
Otra vez izquierda.
El pilón de piedra de siempre, se encuentra en la esquina de siempre, con el mismo color y textura de siempre.
Acera blanca y roja.
Puerta negra.
Ventanas con verjas negras y un seat ibiza gris.
Cañería; y más ventanas con rejas negras.
A la derecha siguen habiendo coches. Miro los tres primeros, grises, aparcados y sin nadie en su interior.
A mi izquierda una puerta de madera.
Bajo un escalón, y de frente una puerta negra.
Baja una señora mayor, la abuela de mi vecino.
Y a la derecha un coche rojo.
A mi izquierda puedo ver las ventanas de la asociación para gente discapacitada de Castalla “Despertar”. Las persianas están levantadas, habrá gente dentro.
Sigo caminando, y ya me encuentro con la fachada norte de el local de ensayos de la banda Santa Cecília de Castalla, de color anaranjado.
Paso el murete, y…
¿Un remolque aparcado en una plaza para motos? ¡Qué raro!
Me acerco intrigada, pero el propietario no está.
Me intereso. Es de color verde, y tiene una especie de enganche para el tractor o el coche. Tiene forma básicamente rectangular y con un hueco en su interior. Parece estar hecho de chapa y tiene como unas verjas para evitar que se salga el material que se cargue en el interior.
Dos ruedas, una a cada lado, con llantas naranjas. No es demasiado grande, lo que me hace suponer que será para transporte, o recolecta personal.
Por la parte detrás consta de una puerta abatible, cerrada con dos pestillos.
Es simétrico, y tiene una cuerda colgando de un lado.
Dos triángulos para señalizar, y un cajón con tapa de madera.
Se puede abrir: dos botellas vacías, un cable, un guante naranja, una lona y una cuerda.
Me encanta la música, como a algunos de mis compañeros, Jose Manuel y Jose Álvaro entre otros. Llego a clase por la mañana, tocamos, ensayamos, comemos y se me hace de noche sin darme cuenta.
Es hora de irme.
Miro por la ventana, el remolque sigue aparcado. Hoy no lo ha utilizado. Es sábado, estará de vacaciones.
Vuelvo a mi casa, ya ha acabado la misión por hoy.

jueves, 10 de febrero de 2011

Práctica I: Inventario





Una niña de 10 años, frente al ordenador, encuentra un icono: Finale. Pulsa sobre él y se abre una hoja en blanco con un módulo de cinco líneas negras separado un centímetro del siguiente. Pulsa sobre la segunda línea del primer módulo, y por el altavoz derecho suena un sol. Sigue pulsando, sigue componiendo.
Al cabo de dos horas, para. Ya está, ya ha acabado. Ha escrito una melodía, a su manera, pero la ha escrito.
Coge su piano de juguete, de apenas 50 centímetros de largo e intenta tocarla… demasiado pequeño y demasiado difícil.
La guarda en un rincón diciendo “para cuando sea mayor”.
La niña ha crecido, tiene 16 años. “¡Mamá! ¿Dónde están los apuntes de..? ¡Anda! L a partitura que compuse. Ha seguido tocando con su “minipiano” hasta hoy, intenta tocarla y ya casi sale…
Le pasa una idea por la cabeza: ¿y si…?
A la semana siguiente está matriculada en clases de piano y empieza tocando “Ballade fur Elise”. Todo va sobre ruedas. Cada vez obras más difíciles que ya no puede estudiar con su piano de juguete. Necesita un piano más grande.

Enero 2008.
Día 6.
Apoyado en una pared, sobre un fondo azul, la chica empieza a abrir un regalo de 1.5 metros de largo por 0.75 de alto.
Blanco.
 Negro.
Blanco.
Negro.
Blanco.
Blanco.
Y negro otra vez.
Blanco.
Negro.
Y así hasta completar las 88 teclas de su piano.
Un piano.
Por fin.
Por esa razón, por esa primera partitura, acabé con un piano en mi casa y entre mis manos.
Mi piano es eléctrico, de dimensiones ya nombradas antes. Se apoya sobre dos soportes rectangulares de madera a los lados de 65 cm de alto por 2 cm de ancho y 15 de profundidad. Consta de 88 teclas y de un sistema para gravar y oir las obras que tu mismo tocas. Puedes tocar con diferentes tonos y tiene varios demos.
Lleva incorporado un atril para poner las partituras al tocar, un pedal y un taburete de asiento rectangular con cuatro patas cuadradas de 3x3x3.
Sólo tienes que enchufarlo, pulsar ON y empezar a tocar y disfrutar